La mañana despertó
la conciencia despertó
el intelecto despertó
mientras las neuronas alcanzaban la facultad de multiplicar sus logros.
El ser despertó el último día y se percató de que era el mismo, sus gestos, añoranzas, incapacidades para el sentimiento incorpóreo. Se percató de que era otro con sus mismos pensamientos y este otro vivía en su tiempo y en otros tiempos pero en el mismo espacio frente a otros rostros convertidos en él. Coño, repetir lo mismo.